Dedicación de una iglesia,[1.
en la iglesia] [ 2.
Fuera de la iglesia] Santa María [Santa
María], [2] [3] Adviento, Navidad, Pascual, Doctores
[1] [2],
Santos [1] [2]
[3 Religiosos] [4 Consagrados a una actividad caritativa] [5 Educadores] [6 Santas Mujeres], Mártires Varios [1] [2] Uno [3] [4] [Virgen M], Varios
TP [5] [6] Uno
TP [7] Pastores [1
Papas u Obispos] [2
Obispos] [3 Pastores]
[4 Pastores] [5 Fundadores de Iglesias]
[6 Misioneros], Vírgenes [1] [2], [Más
Comunes] [Otros]
Dedicación de una iglesia,[1. en la
iglesia] [ 2. Fuera de
la iglesia] Santa María [Santa María],
[2] [3] Adviento, Navidad, Pascual, Doctores [1] [2], Santos
[1] [2] [3 Religiosos] [4
Consagrados a una actividad caritativa] [5
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Dedicación de una iglesia,[1.
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[6 Misioneros], Vírgenes [1] [2], [Más
Comunes] [Otros]
Salve,
sancta parens, enixa puérpera Regem, quí caelum terámque regit in saecula
saeculórum.
Salve, Madre Santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por
los siglos de los siglos.
Te pedimos,
Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y
por la intercesión de santa María,
Amén.
0 bien:
Perdona, Señor, los pecados de
tus fieles y, ya que nuestros actos no pueden complacerte, sálvanos por
intercesión de
Amén.
El amor y la
gracia de tu Hijo, hecho hombre por nosotros, sea nuestro socorro, Señor, y el
que al nacer de
Amén.
[Misa]
Prefacio
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y
alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la * de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo y, sin perder
la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo,
Señor nuestro. Por él, lo ángeles y los arcángeles y todos los coros
celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos
a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Beáta
víscera Maríae Vírginis, quae portavérunt aetérní Patris Filium.
Dichoso el vientre de María,
Al
recibir estos sacramentos, Señor, imploramos de tu misericordia que cuantos nos
gozamos en la festividad de María, siempre Virgen, nos entreguemos como ella al
servicio de tu plan de salvación sobre los hombres. Por Jesucristo nuestro
Señor.
Amén
In médio Ecclésiae
apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntix et intelléctus;
stolam glóríae índuit eum.
En la asamblea le da la palabra,
el Señor lo llena de espíritu de sabiduría e inteligencia, lo viste con un
traje de honor.
O bien: Sal 36, 30-31
Os iusti meditábitur sapiéntíam, et
lingua eius loquétur iudícium lex Dei eius in corde ipsíus.
La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho, porque
lleva en el corazón la ley de su Dios.
Dios
todopoderoso y eterno, que le has dado un doctor a tu Iglesia en la figura de
[tu obispo] san N., haz que todo cuanto él
enseñó bajo el magisterio del Espíritu, arraigue para siempre en nuestros
corazones; y el que, por gracia tuya, es nuestro protector sea también nuestro
abogado y atraiga sobre nosotros tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Sea agradable a
tus ojos, Señor, el sacrificio que te ofrecemos con gozo en la fiesta de san N.
cuya vida y doctrina nos impulsan a alabarte con todo nuestro ser. Por
Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro. Porque permites que tu Iglesia se alegre hoy con la
festividad de san N., para animarnos con el ejemplo de su vida, instruirnos con
su palabra y protegernos con su intercesión. Por eso, con los ángeles y los
santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Fidélis servus et prudens, quem
constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpre trítici
mensúram.
Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su
familia para que les reparta la ración a sus horas.
[Misa]
Señor,
que cuantos hemos sido fortalecidos con Cristo; verdadero pan de vida y único
maestro de los hombres aprendamos en la fiesta de san N. a conocer tu verdad y
a vivirla con amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
Qui doctí
fúerint, fulgébunt quasi splendor firmaménti, et qui ad iustítiam erúdiunt
multos, quasi stellae in perpétuas aeternitátes.
Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a
muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.
O bien:
Sapiéntiam Sanctórum narrent pópuli, et
laudes eórum núntiet Ecclésia; nómina autem eórum vivent in saeculum saeculi.
El pueblo cuenta la sabiduría de los santos, la asamblea pregona su
alabanza; vive su fama por generaciones.
Señor, Dios
nuestro, que has querido infundir en san N. tu admirable doctrina, concédenos,
por su intercesión, permanecer siempre fieles a esa misma doctrina, y modelar
conforme a ella nuestra propia conducta. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Al celebrar
estos divinos misterios, te rogamos, Señor, que el Espíritu Santo derrame sobre
nosotros aquella misma luz con la que iluminó a tu siervo san N. y lo impulsó a
la propagación de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
[Misa]
Prefacio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque permites que tu
Iglesia se alegre hoy con la festividad de san N., para animarnos con el
ejemplo de su vida, instruirnos con su palabra y protegernos con su
intercesión. Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar:
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Nos
praedicámus Christum crucifíxum, Christum, Dei virtútem et Dei sapiéntiam.
Nosotros predicamos a Cristo crucificado,
fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Reanimados
con el pan del cielo, te rogamos, Señor, que, a imitación de san N.,
permanezcamos en continua acción de gracias por los dones recibidos. Por
Jesucristo nuestro Señor.
Amén
.
Confiteántur
tibi, Dómine, ómnia ópera tua, et Sancti tui
benedícant tibi: glóriam regni tui dicent, et poténtiam tuam loquéntur.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus santos;
que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
Dios todopoderoso
y eterno, tú has querido damos una prueba suprema de tu amor en la
glorificación de tus santos, concédenos ahora que su intercesión nos ayude y su
ejemplo nos mueva a imitar fielmente a tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina
contigo...
Amén.
Señor, escucha
con bondad nuestra súplica y protégenos con la intercesión de tus santos, para
que tributemos siempre un culto digno a tu Divina Majestad. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Amén.
[Misa]
Prefacio
En
verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque
tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus
méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo;
ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de
sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos
al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria,
por Cristo, Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la
multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin cesar:
ANTÍFONA DE
Iusti
epuléntur, et exsúltent in conspéctu Dei, et delecténtur in laetítia.
Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.
O bien Lc 12,37
Beáti servi illi quos, cum vénerit
Dóminus, invénerit vigilántes; amen dico vobís, quod praecínget se, et fáciet
illos discúmbere, et transiens ministrábit illis.
Dichosos los criados a quienes
el Señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará
sentar a la mesa y los irá sirviendo.
[Misa]
Dios
todopoderoso y eterno, Padre del consuelo y de la paz, concede a tu pueblo,
reunido en la fiesta de los santos, para alabar tu nombre, recibir de tu
misericordia, por el misterio de Cristo en que ha participado, la prenda de la
eterna redención. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
.
Laetábitur
iustus in Dómino, et sperábit in eo; et aludabúntur omnes recti corde.
El justo se alegra con el Señor, se refugia en él y se felicitan los rectos
de corazón.
Proclamamos,
Señor, que sólo tú eres santo, sólo tú eres bueno y nadie puede serlo sin tu
gracia; por eso te pedimos que, mediante la intercesión de san N., nos ayudes a
vivir de tal forma en el mundo, que nunca nos veamos privados de tu gloria. Por
nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Te suplicamos,
Dios todopoderoso, que este sacrificio ofrecido humildemente en honor de tus
santos, sea grato a tus ojos y purifique nuestro cuerpo y nuestro espíritu, Por
Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
En
verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque
tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus méritos,
coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su
intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes,
para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de
la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo,
Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los
santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin cesar:
Qui mihi
ministrat, me sequátur, dicit Dóminus: et ubi ego sum, illic et miníster meus
erit.
El que quiera servirme, que me siga, dice el Señor; y donde esté yo, allí
también estará mi servidor.
En el aniversario de la
glorificación de tus santos, te suplicamos, Señor, que, robustecidos con los
sacramentos, alcancemos plenamente en el cielo los bienes con que ahora nos
ayudas por tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
[Misa]
Dóminus pars
hereditátis meae et cálícis mei; tu es qui restítues hereditátem meam mihi.
Funes cecidérunt mihi in praecláris; étenim heréditas mea praeclára est mihi.
El Señor es el lote de mi
heredad y mi copa, mí suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me
encanta mi heredad.
Señor, tú que
otorgaste a san N. la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde,
concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de
vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú
nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Amén.
O bien, para un abad:
Señor, tú que has querido dejarnos
en san N., abad, un claro testimonio de perfección evangélica, concédenos, por
su intercesión, abrazar de corazón las realidades del cielo en medio de las
vicisitudes de este mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Dios de bondad,
que en san N. has querido destruir el hombre viejo y crear en él un hombre
nuevo, a tu imagen, concédenos, por sus méritos, ser renovados por ti, como él
lo fue, para que podamos ofrecerte un sacrificio que te sea agradable. Por
Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
En
verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque
tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus
méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo;
ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de
sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos
victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de
la gloria, por Cristo, Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y
con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin
cesar:
Amen díco vobis quod vos qui reliquístis
ómnia, et secúti estís me, céntuplum accipiétis, et vitam aetérnam
possidébitis.
Creedme, los que lo habéis
dejado todo y me habéis seguido recibiréis cien veces más y heredaréis la vida
eterna.
[Misa]
Te
rogamos, Señor, que nosotros tus siervos, fortalecidos por este sacramento,
aprendamos a buscarte sobre todas las cosas a ejemplo de san N., y a ser
nosotros, mientras vivamos en el mundo, imagen del hombre nuevo. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Amén
.
Veníte,
benedícti Patrís mei, dícit Dóminus: infírmus eram, et visitástis me. Amen díco
vobis, quámdiu fecístis uni ex his frátribus meis mínimis, mihi fecistis.
Venid vosotros, benditos de mi
Padre -dice el Señor-; estuve enfermo y me visitasteis. Os aseguro que cada vez
que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
Señor, Dios
todopoderoso, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti
y al prójimo, concédenos que, imitando la caridad de san N., podamos, ser un día
contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Recibe, Señor,
los dones de tu pueblo y concédenos que, al recordar las maravillas que el amor
de tu Hijo realizó con nosotros, nos reafirmemos, a ejemplo de los santos, en
el amor a ti y al prójimo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
[Misa]
Prefacio
En verdad es justo darte
gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece
en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios
dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por
la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados
por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y
alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor
nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos,
te cantamos un himno de alabanza diciendo sin cesar
Maiórem hac
dilectiónem nemo habet, ut ániman suam ponat quis pro amícis suis.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
O bien: Jn 13, 35
In hoc cognóscent omnes quia discípuli
mei estis, si dilectiónem habuéritis ad invicem, dicit Dóminus.
La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis
unos a otros, dice el Señor.
Alimentados
con estos sagrados misterios, te pedimos, Señor, nos ayudes a seguir los
ejemplos de san N., que te rindió culto con devoción constante, y se entregó a
tu pueblo en un continuo servicio de amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
O bien
Alimentados con el
sacramento de salvación, te rogarnos, Dios de misericordia, que, imitando la
caridad de san N., seamos un día partícipes de su gloria. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Amén
.
Sínite
párvulos veníre ad me, et ne prohibuéritis eos: tálium est enim regnum Dei,
dicit Dóminus.
Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como
ellos es el reino de Dios -dice el Señor.
O bien:
Qui fécerit et docúerít, hic magnus
vocábitur in regno caelórum, dícit Dóminus.
Quien cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos, dice el Señor.
Señor, tú elegiste
entre tus fieles a san N. para que mostrara a sus hermanos el camino que
conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo,
nuestro Maestro, para que un día logremos alcanzar, junto con nuestros
hermanos, la gloria de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Acepta, Señor,
los dones que tu pueblo te presenta en honor de tus santos, y concédenos que,
mediante nuestra participación en este sagrado misterio, seamos siempre
testimonio de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
[Misa]
Prefacio
En verdad es
justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria
resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas
tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su
intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes,
para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de
la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo,
Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los
santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin cesar:
Nisí
convérsi fuéritis et efficiámini sicut párvuli, non intrábitis in regnum
caeIórum, dicit Dóminus.
Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos -dice
el Señor.
0 bien:
Qui séquitur me, non ámbulat in
ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la
vida -dice el Señor.
Señor, que
este sagrado banquete nos dé fuerza para que, siguiendo el ejemplo de los santos,
llevemos en el corazón y manifestemos en la práctica el amor a los demás y la
luz de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
.
Múlier
timens Dóminum ipsa laudábitur. Fílii eius beatíssimam preadicavérunt, vir eius
laudávit eam.
La mujer que teme al Señor merece alabanza. Sus hijos se levantan para
felicitarla, su marido proclama su alabanza.
Señor Dios, que
cada año nos alegras con la fiesta de santa N., concede a los que celebramos su
memoria imitar también los ejemplos de su vida santa. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Amén.
O bien, para varias santas mujeres:
Dios todopoderoso, la admirable
vida de tus santas N. y N. nos da a todos ejemplo saludable; concédenos ahora
que su poderosa intercesión nos obtenga también las ayudas del cielo. Por
nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Te presentamos,
Señor, estas ofrendas en conmemoración de santa N. rogándote humildemente nos
alcancen el perdón y
Amén.
[Misa]
Prefacio
En
verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque
tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus
méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo;
ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de
sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos
victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de
la gloria, por Cristo, Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y arcángeles y
con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza diciendo sin
cesar:
Símile est
regnum caelórum hómini negotiatóri, quaerénti bonas margarítas; invénta autem
una pretiósa margarita, dedit ómnia sua, et comparávit eam.
El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que, al
encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
Dios
todopoderoso, te suplicamos que la eficacia divina de este sacramento nos
ilumine en la fiesta de santa para que abundemos en santos deseos y en buenas
obras. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
Aniversario dedicación de una
Iglesia (en
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Desde el santuario, Dios
impone reverencia: es el Dios de Israel quien da fuerza y poder a su pueblo.
¡Dios sea bendito!
Mirábilis,
Deus, de sanctuário tuo!Deus Israel ipse tríbuet virtútem et fortitúdinem plebi
suæ.Benedíctus Deus! (T.P. allelúia).
Señor, tú que nos haces
revivir cada año el día de la consagración de este templo, escucha las
plegarias de tu pueblo, y haz que en este lugar se te ofrezca siempre un
servicio digno y así tus fieles obtengan los frutos de una plena redención. Por
nuestro Señor Jesucristo...
Primera Lectura. Lectura de los Hechos
de los Apóstoles 7, 44-50
En aquellos días, Esteban
decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas: "Nuestros padres tenían
en el desierto el tabernáculo de la alianza: Dios había ordenado a Moisés que
lo construyera, copiando el modelo que había visto. Nuestros padres se fueron
transmitiendo el tabernáculo hasta introducirlo, guiados por Josué, en el
territorio de los gentiles, a los que Dios expulsó delante de ellos". Así
estuvieron las cosas hasta el tiempo de David, que alcanzó el favor de Dios y
le pidió que le permitiera construirle una morada al Dios de Jacob. Pero fue
Salomón el que
Salmo Responsorial. Del salmo 94
Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.
In domum Dómini laetantes íbimus
Vengan, aclamemos al Señor,
demos vítores a
Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.
In domum Dómini laetantes íbimus
Porque el Señor es un Dios
grande, soberano de todos los dioses: tiene en sus manos las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo; la
tierra firme que modelaron sus manos.
Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.
In domum Dómini laetantes íbimus
Entren, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su
pueblo, el rebaño que él guía.
Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.
In domum Dómini laetantes íbimus
Segunda Lectura. Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Efesios 2, 19-22
Hermanos: Ya no sois
extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del pueblo de Dios y
miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los
apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo
el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo
consagrado al Señor. Por él también vosotros se van integrando en la
construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
Aclamación antes del Evangelio
Mi morada estará junto a
ellos, dice el Señor; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Evangelio. San Juan 2, 13-22
Estaba próxima
Al conmemorar el día en que
te dignaste llenar tu casa de gloria y santidad, te rogamos, Señor, que hagas
de nosotros una ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
En
verdad es junto y necesario, es nuestro deber y salvación, date gracias siempre
y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo,
Señor nuestro. Porque en esta casa visible que hemos construido, donde reúnes y
proteges sin cesar a esta familia que hacia ti peregrina, manifiesta, y
realizas de manera admirable el misterio de tu comunión con nosotros. En este
lugar, Señor, tú vas edificando aquel templo que somos nosotros, y así
Sois templos de Dios y el
Espíritu de Dios habita en vosotros. El templo de Dios es santo: ese templo
sois vosotros.
Templum Dei estis,
et Spíritus Dei hábitat in vobis.Templum Dei sanctum est, quod estis vos (T.P.
allelúia).
Oración después de la comunión
Te
rogamos, Señor, que tu pueblo santo reciba la gracia y el gozo de tu bendición;
para que consiga en el espíritu los frutos de la conmemoración que ha celebrado
en esta eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Aniversario dedicación de una
Iglesia (fuera de
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Vi la ciudad santa,
Vidi
civitatem sanctam, Ierusalem novam, descendentem de caelo a deo, parátam sicut
sponsam ornátam viro suo
Señor, tú que edificas el templo de tu gloria con piedras
vivas y elegidas, multiplica en tu Iglesia los dones del Espíritu Santo a fin
de que tu pueblo crezca siempre para edificación de
[Misa]
Primera Lectura. Lectura del primer
libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30
El día de la dedicación del
templo, Salomón, de pie ante el altar del Señor y en presencia de toda la
asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración:
"Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni
aquí abajo en
Salmo Responsorial. Del salmo 83
¡Qué deseables son tus
moradas, Señor de los ejércitos!
In domum Dómini laetantes íbimus
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.
¡Qué deseables son tus
moradas, Señor de los ejércitos!
In domum Dómini laetantes íbimus
Hasta el gorrión ha
encontrando una casa, y la golondrina un nido donde colocar sus polluelos: tus
altares, Señor de los ejércitos, rey mío y Dios mío.
¡Qué deseables son tus
moradas, Señor de los ejércitos!
In domum Dómini laetantes íbimus
Dichosos los que viven en tu
casa alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza, caminan
de baluarte en baluarte.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
In domum Dómini laetantes íbimus
Vale más un día en tus
atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con
los malvados.
¡Qué deseables son tus
moradas, Señor de los ejércitos!
In domum Dómini laetantes íbimus
Segunda Lectura. Lectura de la carta a los Hebreos 12, 18-19.22-24
Hermanos: os habéis acercado
a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta,
al sonido de la trompeta; ni han oído aquella voz que el pueblo, al oírla,
pidió que no les siguiera hablando. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad
del Dios vivo, Jerusalén del cielo; a la asamblea de Innumerables ángeles, a la
congregación de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todos;
a las almas de los justos que han llegado a su destino, y al Mediador de la
nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla
mejor que
Aclamación antes del Evangelio.
El cielo es mi trono, y la
tierra, el estrado de mis pies, dice el Señor; ¿qué templo podrán construirme?
Evangelio. San Juan 2, 13-22
Estaba próxima
Acepta, Señor, nuestras
ofrendas y concede a tu pueblo, unido en la plegaria, recibir la gracia de estos
sacramentos y el fruto de sus ruegos y deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque te has dignado habitar en toda casa consagrada a
la oración, para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia,
templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida. Con tu acción
constante, Señor, santificas a
[Misa]
Vosotros, como piedras
vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu formando un
sacerdocio sagrado.
Tanquam lápides
vivi superaedificámini, domus spiritális, sacerdotium sanctum.
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro, que
has querido hacer de
Dios nos ha dado a conocer
el misterio de su voluntad: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y
de la tierra.
Deus notum
fecit nobis sacraméntum voluntátis suæinstauráre ómnia in Christo,quæ in cælis
et quæ in terra sunt, in ipso.
Oh
Dios, que has dispuesto con admirable providencia que el reino de Cristo se
extienda por toda la tierra y que todos los hombres participen de la redención
salvadora, te rogamos que tu Iglesia sea para todos sacramento de salvación
universal y manifieste y realice el misterio de tu amor a los hombres. Por
nuestro Señor Jesucristo…
Dios
misericordioso, mira complacido las ofrendas del pueblo que te está consagrado,
y, por la eficacia de este sacrificio, haz que la multitud de los creyentes sea
siempre para ti estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de
tu propiedad. Por Jesucristo nuestro Señor.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre
y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has
querido reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu, a
los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, unificada por
virtud y a imagen de
El Espíritu y la novia
dicen: Ven. Amén. Ven, Señor Jesús.
Spíritus et
sponsa dicunt: Veni. Amen.Veni, Dómine Iesu.
Oración después de la comunión
Oh
Dios, que alimentas y robusteces siempre a tu Iglesia con estos sacramentos,
concede a cuantos hemos participado de la eucaristía que, practicando tu
doctrina acerca del amor, seamos en la convivencia humana fermento de vida e
instrumento de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Buscaré a mis ovejas –dice
el Señor- y suscitaré un pastor que las apaciente. Yo, el Señor, seré su Dios.
Visitábo
oves meas, dicit Dóminus, et suscitábo pastórem qui pascat eas; ego autem
Dóminus ero eis in Deum.
Oh Dios, eterno pastor de los
fieles, que diriges y gobiernas a tu Iglesia con providencia y amor, te rogamos
concedas a tu siervo N, a quien pusiste al frente de tu pueblo, la gracia de
presidir, en nombre de Cristo, la grey que pastorea, y ser maestro fiel de la
verdad, sacerdote de los sagrados misterios y guía de tu pueblo santo. Por
nuestro Señor Jesucristo…
[Misa]
Señor,
acepta complacido la ofrenda que te presentamos por tu siervo N, y dígnate enriquecer
con virtudes apostólicas, para bien de tu Iglesia, al que pusiste como
pontífice al frente de tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor.
El Hijo del Hombre no ha
venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por
muchos.
Fílius hóminis
non venit ministrári, sed ministráre, et dare ánimam suam redemptiónem pro
multis.
Oración
después de la comunión
Señor,
por la eficacia del sacrificio que hemos celebrado multiplica en tu siervo N.,
nuestro obispo, los dones de tu gracia, para que ejerza dignamente el
ministerio pastoral y consiga los premios eternos por su fidelidad en tu
servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.
Cantad
y tocad con toda el alma para el Señor. Celebrad constantemente
Cantáte et
psállite in córdibus vestris Dómino, grátias agéntes semper pro ómnibus, in
nómine Dómini nostri lesu Christi, Deo et Patri.
Oh Dios, que escuchas
siempre a tus hijos atribulados, al darte gracias por tu misericordia, te
rogamos que, liberados de todo mal, te sirvamos siempre con alegría de corazón.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Señor
Dios, que nos entregaste a tu Hijo para librarnos de la muerte y del mal, te
rogamos aceptes este sacrificio en acción de gracias porque ya estamos libres
de nuestra tribulación. Por Jesucristo nuestro Señor.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Pues
aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú
inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de
salvación, por Cristo, Señor nuestro. A quién alaban los ángeles y los
arcángeles, proclamando sin cesar
Te doy gracias, Señor, de todo corazón; cuando te invoqué me
escuchaste.
Confitébor
tibi, Dómine, in toto corde meo, quoniam audísti verba oris mei.
[Misa]
Oración
después de la comunión
Señor,
Dios nuestro, que robusteces a tus hijos con este pan de vida y los libras de
las ataduras del pecado, haz que constantemente crezca nuestra esperanza de
conseguir el premio de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
Esta misa puede
decirse aun los domingos ordinarios, en que se efectúan celebraciones
especiales por la unidad de los cristianos
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Antífona de entrada
Yo
soy el buen Pastor, que conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen –dice el
Señor-, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por
las ovejas.
Ego sum
pastor bonus, et cognosco oves meas, et cognoscunt me meae, dicit Dóminus, sicut
novit me Pater, et ego cognosco Patrem; et animam meam pono pro ovibus meis
Dios
todopoderoso y eterno, que reúnes lo que está disperso y conservas lo que has
unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un
mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro
Señor Jesucristo…
Con
un solo sacrificio, Señor, adquiriste para ti un pueblo de adopción; concédenos
ahora la unidad y la paz en tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro. Por él nos has conducido al conocimiento de la verdad,
para hacernos miembros de su Cuerpo mediante el vínculo de una misma fe y un
mismo bautismo; por él has derramado sobre todas las gentes tu Espíritu Santo,
admirable constructor de la unidad por la abundancia de sus dones, que habita
en tus hijos de adopción, santifica a toda
El pan es uno, y así
nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos
del mismo pan y bebemos del mismo cáliz.
Unus panis
et unum corpus multi sumus, omnes qui de uno pane et de uno cálice participamus
Oración
después de la comunión
Esta
comunión, Señor, que significa la unión de los fieles en ti, realice también
ahora en tu Iglesia la unidad de todos los creyentes. Por Jesucristo nuestro
Señor.